« La cuestión del Sáhara Occidental no es un problema de convivencia »

Hoy ha pasado por los Desayunos de la 1 la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez y la sensación que ha quedado es la de mezquindad. Jiménez no ha podido ser más falsa, más cínica a la hora de responder por la cuestión del Sáhara. Ana Pastor ha preguntado si era tan optimista con este asunto como con el problema palestino y Jiménez se ha limitado a responder que « es complicado avanzar cuando las partes, el Frente Polisario y Marruecos, están tan enrocadas en sus posiciones ».
No contenta con ello, la ministra ha asegurado que « nosotros mismos hemos aportado ideas a las negociaciones » -no ha especificado cuáles-, añadiendo que »por mucho que el Grupo de Amigos del Sáhara (España, Francia, EEUU…) lo intentamos, si las partes no son flexibles no podremos avanzar ».

¿Qué esperan del Frente Polisario? ¿Qué se le puede reprochar a un pueblo al que han robado el derecho de autodeterminación, sus propias tierras? Pedirle al pueblo saharaui que acepte la autonomía sería como pedir a un propietario de un inmueble que perdone y conviva con el okupa. Y eso no pasa, el Estado no lo permite… les suena, ¿verdad?

Pero el momento en el que la ministra se ha cubierto de gloria, en donde más muestras de ruindad ha dado, es cuando ha reducido la cuestión del Sáhara Occidental a una cuestión política, negando que « como sucede en Palestina, existan problemas de convivencia ». ¿Cómo puede atreverse siquiera a hacer tal afirmación a un año de la matanza que supuso el desmantelamiento del campamento Gdeim Izik y en plena oleada de violancia marroquí en Dajla (con varios muertos y torturas)?

Ya no es que Jiménez evada la responsabilidad moral de España respecto al pueblo saharaui o que incluso en alguna ocasión haya negado el papel que el Derecho Internacional aún nos otorga, el de potencia administradora del Sáhara Occidental, es que sencillamente, ha negado por completo el problema.

¿Tendrá que ver esa negación con el hecho de que estas semanas España esté de reuniones en Rabat para abordar el repunte del a inmigración ilegal en las costas españolas? ¿O con que hace tan sólo unos días se haya conseguido en la Unión Europea que el Acuerdo de Pesca con Marruecos -que fundamentalmente beneficia a España mientras esquilma los recursos naturales saharauis- no vaya al Tribunal Internacional para valorar su legalidad?

Trinidad ha dado hoy en la cadena pública la imagen de la España más mercenaria. Y lo ha hecho con una sonrisa de oreja a oreja.

Y con la crisis, aún más mercenaria… y con menos principios.

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