Los mauritanos descubren la verdadera cara de los marroquíes

En general, Marruecos es un país muy apreciado en Mauritania. Por dos razones. La primera es que los marroquíes, llevados por el antiguo sueño del Gran Marruecos, siempre han obrado por embellecer su imagen en el país del Millón de Poetas.

Para ello, los servicios secretos de Mohamed VI invirtieron cientos de millones dólares en cabildeo y propaganda.

Por otra parte, Casablanca es el destino favorito de muchos comerciantes mauritanos que vienen en busca de productos traficados y baratos que pueden introducir en Mauritania sin tasas de aduana gracias a las prácticas de corrupción en los medios aduaneros (en Mauritania, la corrupción se le llama « graissage » que significa « engrasamiento »).

La pobreza y la precaridad de vida en Mauritania también empujó muchas mujeres y homosexuales mauritanos a practicar la prostitución en Marruecos con el fin de ganar dinero fácil en un lapso de tiempo corto.

Sin embargo, a veces tropiezan con la otra cara de la moneda. Cuando el extranjero llega a Marruecos, la imagen de paraíso turístico es enseguida reemplazada por la de las bandas de delincuentes armados con enormes espadas y que mandan en la calle mediante el terror que siembran.

Esa imagen real del país se refleja también en sus administraciones y otras instituciones donde los funcionarios carecen de modales y sólo saben insultar y despreciar al pobre ciudadano y sobre todo a los turistas que provienen de países que forman parte del viejo sueño de Allal El Fassi conocido con el nombre de «Gran Marruecos».

Unos viajeros mauritanos acaban de descubrir esa otra cara del mejor aliado africano de Francia. Las autoridades del aeropuerto de Casablanca les invitaron, el lunes pasado, a pasar la noche en un local que calificaron de «tugurio».

Su vuelo con destino a Nuakchott estaba previsto a las 22h40. Después de haber anunciado un retraso de 1 hora y de dos horas después, les invitaron a pasar la noche en un local poco decente.

“Al principio, los agentes de la RAM desertaron la sala de embarque F2, para luego regresar para anunciar a los pasajeros que el vuelo había sido cancelado. Entonces, la RAM decidió instalar a los mauritanos en una sala que se parece más a un tugurio que a un lugar de alojamiento. De hecho, 15 de los pasajeros mauritanos rechazaron la indigna oferta de alojamiento y prefirieron pasar la noche en la sala de embarque”, precisó un pasajero en una declaración difundida por la agencia Al-Akhbar.

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